A las 07:10 horas la Virgen de los Dolores del Cerro del Águila de Sevilla salía de su Parroquia para reencontrarse con su Barrio mediante el rezo del Rosario de la Aurora. La Santísima Virgen estaba ataviada de azul y blanco como la Inmaculada de Murillo.
La emoción, el cariño y las ganas por verla recorriendo cada punto de la feligresía cerreña era patente, pues la pandemia llevaba tres años alejando ese momento inenarrable.

No hay comentarios:
Publicar un comentario