Uno de los principales cometidos de cualquier Hermandad es, sin duda, la conservación del patrimonio heredado por generaciones pretéritas de cara al futuro tanto inmediato como a largo plazo de la Corporación.
La más antigua de las preseas que posee en su ajuar Nuestra Señora de la Esperanza, Titular mariana de la Cofradía de la Esperanza de Triana, ha sido restaurada en los últimos meses por parte del maestro artesano Ramón León Losquiño en su taller de orfebrería.
Esta corona es de metal dorado y cuyo gorro carece de imperiales, pudiéndose observar en ella mayor antigüedad en el canasto que en la ráfaga. Éste se puede fechar a finales del siglo XIX, mezclando motivos de diferentes neos, mientras que el resplandor, que es casi circular, presenta diversos motivos vegetales, ovas, ces y rocallas, todo ello calado. En esta ráfaga se disponen grupos de cinco rayos lisos que alternan con uno ondulado, siendo los primeros rematados por estrellas biseladas de ocho puntas que también alternan su tamaño, las cuales han sido recuperadas, ya que originalmente las poseyó, y por fortuna la hermandad las conservaba, aunque la pérdida de algunas se había suplido por otras nuevas con distinto diseño, de modo que puede concretarse que faltaban tres estrellas grandes y cuatro pequeñas. En total, la corona muestra catorce estrellas grandes que se alternan con doce pequeñas.

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