El imponente Crucificado de la Misericordia y su Madre de las Lágrimas de Córdoba, ya se encuentran de regreso en la Basílica de San Pedro, lugar al que han llegado en traslado privado, toda vez que ni tan siquiera los hermanos han tenido conocimiento del traslado hasta que se ha producido.
Cabe recordar que las obras de San Pedro han obedecido a unas humedades detectadas en algunas columnas del templo, presentes desde que se terminó la restauración que permitió volver a abrir la iglesia después de tantos años. En su momento se cubrieron los pilares con recubrimientos metálicos, lo que provocó manchas de óxido visibles hasta alturas de varios metros. Una situación que parece haber quedado resuelta, cabe esperar que de manera definitiva.

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