domingo, 23 de septiembre de 2018

María Auxiliadora de Córdoba procesionó ayer a la Catedral en el Centenario de su Basílica


La ciudad de Córdoba vivió en la tarde del 22 de septiembre de una inusitada intensidad Salesiana que ha impregnado, con su sabor inconfundible, los rincones de la Córdoba más profunda, aquella que se siente orgullosa de su esencia y de su historia.

En la tarde de ayer María Auxiliadora, la Reina Salesiana Coronada por el amor incondicional de sus hijos, ha recorrido las calles de Córdoba para peregrinar, acompañada de un nutrido cortejo, a ratos colegial, a ratos con un profundo sabor cofrade que ha contado con la presencia de representaciones de las hermandades de San Lorenzo, la Entrada Triunfal, el Calvario y Ánimas, así como de la Hermandad salesiana del Prendimiento. 

Un cortejo que ha alumbrado con el cirio inagotable de las oraciones latentes que se transmiten de generación en generación, el sendero que separaba la calle que toma nombre de esta universal advocación, y la Santa Iglesia Catedral, el mayor templo de la diócesis, a donde la Virgen ha acudido para conmemorar el centenario de la Basílica en la que habita y desde la que irradia la fuerza infinita de una luz que se reparte por los cinco continentes.

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