Córdoba vivió un día de la Inmaculada cargado de amor hacia la Madre de Dios, la que lució pretorica en cada uno de los besamanos que se celebraron en la ciudad de San Rafael.
A lo largo de la ciudad se pudieron visitar en Santa Marina la Reina de la Alegría, en Santiago con la Virgen de la Concepción, en San Lorenzo con la Palma, en Capuchinos con la Reina de los Ángeles, en San Nicolás con Gracia y Amparo, en el Campo de la Verdad con la Virgen del Dulce Nombre, en el Cerro con la Encarnación o El Naranjo con la Salud, los cordobeses se han reencontrado con su devoción imperecedera hacia la Virgen María, peregrinando de punta a punta para ser testigo de la infinita devoción que los cordobeses profesan a la Madre de Dios.

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